Proyectos

Nuestra Institución viene ejecutando algunos proyectos de capacitación a las comunidades, así también importantes proyectos de inversión, consistentes en el sembrio de especies que hoy cuentan con mercado internacional como el Camu – Camu, Sacha Inchi, Cacao y plantas medicinales, entre otros, así mismo impulsamos nuestro programa de Chacras integrales, donde se siembran plantas de corto, mediano y largo ciclo, estos proyectos buscan garantizar el desarrollo integral de las comunidades comprendidas en los proyectos de Kapitari.

Como se iniciara el largo camino hacia un modelo primordial, hacia un diseño sagrado, el chamán Luis Culquitón Roca, comenzó a recibir mensajes por medio de las visiones de Ayahuasca que se mezclaban a los ritos de curación. Entonces vio en diferentes tomas de ayahuasca, los distintos pasos que ejecutaría para sentar las bases de la Estación kapitari, los cuales se detallan a continuación.

I. DENOMINACIÓN: ESTACIÓN KAPITARI

II. JUSTIFICACIÓN

Cuando los forasteros decidieron acabar con las creencias autóctonas y autónomas de la Amazonía Peruana, la emprendieron contra el chamanisno. Era el momento en que capitanes y misioneros entraron en una verdadera guerra de exterminio contra la sabiduría y el poder ancestral, los diferentes sistemas de curación, el consumo de la medicina natural. En esa jornada, emplearon amenazas, prohibiciones, mentiras, infundios, satanizaciones y hasta ejecuciones, como ocurrió en Quito en 1594 con los brujos pendes, que fueron decapitados públicamente luego de una rebelión contra los abusos castellanos. Así, interrumpieron o desviaron un proceso que entonces tenia 5 mil años de antigüedad. Pero esos ataques eran en realidad una trampa. En muchos casos perseguían el despojo de la sabiduría.

El 4 de abril de 1528, el señor Antonio de Villasante obtuvo una licencia para vender los remedios indígenas que entonces se convertirían en frutos de su invención, preparados de su exclusiva propiedad. La depredación del conocimiento sagrado comenzó allí y se fue ampliando más tarde por las boticas vegetales de los jesuitas, las apropiaciones de los distintos bálsamos de indios, los robos de las incontables aplicaciones del tabaco, la sangre de grado, la copaiba, etc. La misma corona castellana no escatimó esfuerzos para apoderarse del conocimiento ajeno. En 1570 el virrey Toledo dio cuenta al rey español de los avances de los designados para tal empresa: “los médicos que V.M. mandó venir van tomando alguna experiencia de las medicinas y remedios de la cosecha de la tierra y de la virtud de las plantas con que los indios naturales cuidan.”. En ocasiones, para apoderarse de los secretos, los castellanos no vacilaron en emplear la tortura, como el caso de indígenas que fueron inoculados con venenos para que vieran después como se curaban.

Era entonces una estrategia de difamación y de usurpación para beneficio de personas o de grupos ajenos a las verdades esenciales del universo sagrado. El conocimiento chamánico tuvo que renovarse y actuar entre las sombras para conservar sus logros primigenios. Entonces, aparecieron lugares frecuentados por pocos, conocidos por unos cuantos. El fenómeno se extendió por todas partes. En la costa, por ejemplo, en 1637, cuando se discutía sobre la fundación de cátedras de medicina en la Universidad Nacional de San Marcos, el señor Alfonso de Huerta refirió que en el Cercado y en Surco, indios e indias curaban distintos males, hasta a personas desahuciadas. La resistencia dio sus frutos entre la mayoría de naciones indígenas, donde el chamanismo sigue siendo hoy un oficio de enorme prestigio como renovador del mito, ordenador del mundo, constructor del futuro.

El chamanismo perdió fuera de su territorio inicial. En lquitos, por ejemplo, en las primeras décadas del siglo XX, el consumo de Ayahuasca estaba prohibido, y todo aquel que se reunía para consumir la liana de los sabios era perseguido y hasta detenido. Ese rechazo era fruto de la satanización misionera. En la actualidad, el chamanismo todavía no se recupera de esa catástrofe. La campaña de desprestigio contra la sabiduría ancestral continúa hasta hoy, y pueden ser los mismos gobiernos que difamen a las plantas y vegetales, como ocurrió en 1988 en el Perú, cuando el Ministerio de Salud decretó que 27 especies vegetales amazónicas eran dañinas para la salud. Precisamente, una de las peores era la Ayahuasca. En términos estrictos, la amenaza sobre el mundo sagrado se ha perfeccionado. Los adelantos tecnológicos permiten sintetizar los compuestos básicos de ciertas especies vegetales, como la retenona del barbasco, y de ciertos preparados antiguos, como el curaré, que ahora se puede envasar.

El despojo de ese tipo es el más peligroso, el más nocivo. No requiere de saqueos visibles o de atrocidades contra la flora. Entre las especies más acosadas y perseguidas figura el Ayahuasca. En fuentes bien informadas es considerada como la planta del porvenir debido a su poder y a sus increíbles aplicaciones. Todas los intentos realizados hasta ahora para apoderarse de dicha especie, patentes, envasamientos prematuros, campañas contra la sabiduría chamánica han fracasado hasta ahora. Las visiones no se pueden robar. Es posible decir que, como consecuencia de esa oposición histórica y actual de sectores interesados, el chamanismo ha perdido su esencia sagrada, su sabiduría cósmica, convirtiéndose en mero instrumento de sanación. Lo cual es absolutamente válido, pero empobrece el papel chamánico en la vida de la comunidad.

No hay que olvidar que para casi todas las naciones indígenas de la Amazonía Peruana, en un tiempo remoto, o en el tiempo arquetípico, surgió la figura emblemática del chamán primordial, del chamán sagrado, que descendió a la tierra del comienzo y concedió sabiduría y dones, mensajes y revelaciones, visiones integradas a la realidad. Era el instante en que los hombres aptos, los hombres preparados, se relacionaron desde la tierra con el cosmos. Así, el chamanismo verdadero era la capacidad de descifrar las claves y códigos del las divinidades.

Consideramos que es absolutamente necesario retomar esa sabiduría, el verdadero rol dirigente del chamanismo, para que la sabiduría no se pierda, para recobrar las memoras del cielo y la tierra, para retornar a la religiosidad del tiempo del templo primero. Es decir, el hombre y la mujer. Es por ello necesario regresar hacia el pasado para recobrar la preparación adecuada. Para recibir información sagrada, el conocimiento para curaciones de mayor nivel, la capacidad para ampliar las posibilidades normales de las visiones. El rescate del ayer con miras a abonar las semillas del verdadero porvenir.

III. BREVES DATOS DE INICIACIÓN

Como si iniciara el largo camino hacia un modelo primordial, hacia un diseño sagrado, en la dada de los años 80 del siglo XX, el chamán Luis Culquitón Roca, comenzó a recibir mensajes por medio de las visiones de Ayahuasca que se mezclaban a los ritos de curación. Es sabido que las visiones son habitualmente signos y símbolos que inciden en el diagnóstico de los males, las formas de la curación, los anuncios del futuro, las descripciones de paisajes desconocidos, los encuentros con planos y entidades de otra realidad. En el caso que referirnos, las visiones pasaron a relacionarse con la realidad inmediata. Ello no es nuevo. En la historia de las visiones amazónicas ocurrieron una serie de hechos importantes como los anuncios para una mejor disposición en la guerra, advertencias sobre desastres, novedades de distinta índole. Los castellanos también fueron influenciados. El cura José Vela anunció, antes de que ocurriera, la rebelión comandada por Juan Santos Atahualpa; el cura de Chuquisaca también hizo lo mismo.

Entonces, Luis Culquitón vio en diferentes tomas de Ayahuasca, mediante los mensajes de las visiones, los distintos pasos que ejecutaría para sentar las bases de la Estación Kapitari. El camino se inició con la revelación de que todos los elementos están cósmica y terrenalmente relacionados entre si para cumplir una o varias funciones. Nada se puede alterar sin que se altere el todo. Así, ejecutó el aprovechamiento de las especies vegetales existentes en el terreno y la siembra de otras especies, la ubicación de las mismas, la distancia entre ellas y las funciones que cumplirían dentro del todo. De igual manera ocurrió con la construcción de los ambientes, lo cual implicó la visión de un modo original, utilizando elementos naturales e inventados por la mano del hombre, la distancia y la ubicación de cada ambiente y las funciones que iban a cumplir dentro del proceso general. De esa manera, cada cosa que hay en la estación está relacionada con el conjunto. Todo ello a su vez relacionado con símbolos y estructuras del universo. Ello tampoco es nuevo en el mundo sagrado.

Para los Yagua, por ejemplo, el diseño de una maloca representa al universo con toda su complejidad, armonizada mediante símbolos. Cada elemento es uno y todo. Para la construcción de una piscigranja de 120 metros de largo por 60 metros de ancho, por ejemplo, el chamán tuvo que recibir información de carácter científico, como flujo de agua, la incidencia de la gravedad, las especies de peces compatibles, la presencia de elementos naturales que releven permanentemente a la alimentación. artificial de las especies. El agua de esa piscigranja, además, cumple a su vez otras funciones, pues permite la refrigeración constante de las instalaciones cercanas e interviene en las curaciones y en las mareaciones como uno de los elementos fundamentales de apoyo en la mediana sagrada. Lo mismo ocurre con los otros elementos presentes en la Estación Kapitari.

El diseño acabado de la Estación Kapitari, el modelo primordial, ya ha sido descifrado a través de las visiones. La realidad es más lenta. La investigación sagrada continúa en el presente, en la búsqueda de más plantas curativas, de mejores métodos de curación, de colores vegetales para implementar la Escuela Rural de Pintura. Es el monto también en que existe la disposición de vincularse a las distintas comunidades presentes en la cuenca del Río Nanay.

.IV. OBJETIVOS

Generales

  • Recuperar las posibilidades personales y sociales del auténtico chamanismo.
  • Relacionar las visiones de realidad.
  • Reconstruir las herencias de respeto a lo sagrado y a la ecología primigenia.
  • Recuperar los mayores logros de las naciones indígenas amazónicas.
  • Recuperar la historia de cada comunidad, así como sus lenguas, que no deben perderse.
  • Redescubrir las potencialidades de los moradores nativos y mestizos.
  • Fomentar la edición de libros que se orienten en esta dirección.

Específicos

  • Ejecutar distintos proyectos relacionados y complementarios entre sí, vinculados con las distintas poblaciones del área de influencia.
  • Realizar talleres en las comunidades para recibir aportes y transferir conocimientos.
  • Colaborar para que en el futuro cada proyecto obtenga una retribución económica.

V. DESCRIPCIÓN

La Estación Kapitari fue fundada en el año 1980, se encuentra ubicada en el territorio de la Amazonía Peruana, en las cercanías del pueblo de Manacamiri, a varios kilómetros de la ciudad de Iquitos, departamento de Loreto. Su extensión es de 130.000 metros cuadrados. Para arribar a ella desde la ciudad se requiere viajar durante 20 minutos en embarcaiones fluviales y, después de desembarcar en el poblado de Manacamiri, se debe caminar durante 50 minutos hasta llegar a las instalaciones de la citada estación.

En la actualidad, la estación cuenta con una maloca de 12 metros de circunferencia, 2 cabañas con 4 habitaciones de 5 por 10 metros para ceremonias de investigación y de curación, pudiendo incluir, en casos necesarios, la internación de pacientes, 1 hamaquero de reposo de 7 por 3 metros, un pozo séptico, 5 piscigranjas, cuyas especies se alimentan con lo que tienen, áreas de terreno de diferentes subproyectos, como los chacras integrales, plantas alimenticias y medicinales, servicio de biblioteca, etc. La Estación Kapitari cuenta con una serie de proyectos ya realizados dentro de su territorio que esperan ser difundidos o vinculados a las distintas comunidades. Otros proyectos vienen investigándose e implementándose. Algunos de ellos se están difundiendo en comunidades en forma de talleres:

1. Chamanismo:

  • Investigación por medio de visiones.
  • Tomas y curaciones con Ayahuasca y otros recursos chamánicos.
  • Investigación de plantas todavía no usadas en las curaciones.
  • Difusión mediante talleres en las comunidades.

2. Manejo de ecosistemas:

2.1. Manejo de Recursos Agrícolas

  • Manejo de plantas medicinales.
  • Manejo de plantas alimenticias.
  • Talleres para la comunidad.

2.2. Manejo de Recursos Animales

  • Manejo de primates.
  • Manejo de aves.
  • Manejo de animales silvestres.
  • Manejo de apicultura.
  • Manejo de mariposas.
  • Talleres para las comunidades.

2.3. Manejo de Recursos Ictiológicos

  • Crianza de peces.
  • Mejoramiento de piscigranjas.
  • Talleres para las comunidades.

2.4. Impacto Ambiental

  • Campañas para evitar la contaminación del aire, el agua y el suelo.

3. Manifestaciones culturales:

3.1. Propuesta editorial

  • Edición de libros, revistas y folleto relacionados con el chamanismo, la reconstrucción del pasado amazónico y la restauración de legados.

3.2. Recuperación de lenguas autóctonas

3.3. Recuperación de la Historia de cada comunidad

3.4. Desarrollo artístico

Primera Etapa:

  • Talleres de Pintura
  • Talleres de Folklore
  • Talleres de Artesanía
  • Talleres de Teatro y Mimo
  • Talleres de Literatura
  • Talleres de Conocimiento Chamánico

Segunda Etapa:

  • Escuela Rural de Pintura
  • Escuela Rural de Folklore
  • Escuela Rural de Artesanías
  • Escuela Rural de Teatro
  • Escuela Rural de Literatura
  • Escuela Rural de Conocimiento Chamánico

VI. ÁREA DE INFLUENCIA

En tiempos coloniales la cuenca del Río Nanay constituía el asentamiento de varias naciones indígenas, como los Iquito, los Yameo, etc. El dominio que ellos ejercían sobre ese territorio tenía que ver con el respeto al bosque, el uso razonable de los recursos, la caza controlada de peces y animales. Era entonces impensada la depredación. El arribo de las huestes castellanas fue una catástrofe, en la medida en que interrumpió el proceso natural de los pueblos asentados en la cuenca, desarticuló poblaciones mediante el sistema de reducciones – que en realidad eran prisiones -, sembró de distintas pestes los lugares, agredió la vasta cultura ancestral. Como consecuencia de esa barbarie, los Yameo han desaparecido. El mejor ejemplo de resistencia lo constituye la nación de los Iquito, que en las condiciones más atroces consiguió regresar al lugar donde vivieron sus antepasados. Todo lo habían perdido en más de un siglo de destierro, pero hoy, desde la aldea de San Antonio de Pintuycacu, han iniciado el largo camino de la recuperación de la memoria y la identidad.

Entonces, de lo que se trata de realizar en la cuenca del Río Nanay es reconstruir identidades perdidas, recuperar los legados del pasado, renovar los aportes oriundas y adquiridos, actividades que se complementan perfectamente con la que propone la Estación Kapitari. La estrategia consiste en perfeccionar los proyectos en el área de la estación, luego elegir los mayores centros poblados como lugares de irradiación de los proyectos. Así, Manacamiri sería el núcleo que agruparía a los principales lugares de su influencia. En la cuenca del Río Nanay existen 57 poblados de distinta densidad demográfica. Todos ellos deberán recibir los beneficios del presente proyecto